NEUTRALIDAD EN LA RED: BT ofrece un nuevo servicio que abre el camino a un Internet "a dos niveles"

Foto: JUSTIN MARTI/ FLICKR/CC

La compañía British Telecom ha introducido un nuevo servicio que podría permitir a los proveedores de banda ancha introducir Internet a dos niveles lo que supondría poner fin a la llamada 'neutralidad' en la red.
 
   El servicio 'Content Connect', que ha generado gran polémica,
permite a los proveedores de servicios de Internet (ISP) que utilizan la red de BT negociar con las empresas de contenidos la forma de entrega de los mismos.

   Las críticas en el Reino Unido no han tardado, ya que los detractores sospechan que "éste servicio supone un cambio radical en la forma en que el contenido es entregado por los ISP", dijo a la BBC Jim Killock representante de la organzación Open Rights Group.

   En opinión de Killock, este servicio podría suponer un "cambio fundamental" para los consumidores a la hora de elegir los servicios de vídeo y los juegos que compran en Internet para "comprar los servicios de Internet a los servicios de paquetes de ISP".

   Sin embargo, un portavoz de BT negó que el nuevo servicio podría crear una "Internet de dos niveles".

   "BT apoya el concepto de neutralidad de la red, pero cree que los proveedores de servicios también deben tener libertad para llegar a acuerdos comerciales. Los propietarios de contenido que quieren una mayor calidad o la prestación de servicios garantizada", indicó el representante de la compañía. 

   Dijo que su nuevo servicio podría acelerar las velocidades de descarga a través de su red - incluso para aquellos que no compra en contenido de Connect - por aliviar la congestión.

Esos navegadores que aún no conoces, esos desconocidos...



Internet Explorer, Firefox, Opera y Chrome no son los únicos programas para navegar en la Red en el mercado. Ni siquiera son los mejores.

Cuando se habla de navegadores, siempre se refiere a programas como Internet Explorer, Firefox, Opera y Chrome. Pero éstos no son los únicos programas para navegar en la Red en el mercado y ni siquiera los mejores. Quizás no haya oído usted jamás hablar de Flock, K-Meleon y Maxthon, pero son tres navegadores alternativos que ofrecen recursos tan innovadores que basta usarlos una vez para ponerlos obligatoriamente en la lista de favoritos.

Tenemos que defender nuestros derechos (Carta de la FACUA)

El Gobierno ha decidido aplicar una brutal subida de la luz en enero de 2011 que se suma a los desproporcionados incrementos que se han producido en los últimos años.
 
FACUA-Consumidores en Acción ha emprendido una campaña para movilizar a los usuarios contra el tarifazo eléctrico y la política energética del Gobierno, plegada a intereses empresariales.
 
Con el lema Di a Zapatero que rechazas el tarifazo eléctrico, FACUA ha elaborado una carta, que puedes enviar al presidente del Gobierno a través de la página web FACUA.org/contraeltarifazo.
 
Súmate a esta campaña y si quieres, invita a tus contactos a hacerlo también.
Muchas gracias y feliz año,


Francisco Sánchez Legrán
Presidente de FACUA–Consumidores en Acción  

La “ley Sinde” no es una cuestión de honor

Este fin de año ha sido sin duda movido para la mal llamada “ley Sinde” (o “ley Biden-Sinde“, como más propiamente comienzan a denominarla algunos).

Ahora, las perspectivas para el comienzo del siguiente año en lo referente a este tema son de todo menos halagüeñas: todo indica que el gobierno, tras sacar a sus pesos pesados en defensa unánime de la ley, está negociando a toda máquina un acuerdo con diversas fuerzas parlamentarias para lograr reintroducir en el Senado la “ley Sinde” dentro del texto de la ley de Economía Sostenible, en una abierta burla a los deseos de una ciudadanía que de manera aplastante se manifestó en contra de dicha inclusión.

Llama especialmente la atención la postura del Partido Popular, en donde todo apunta que el planteamiento es ahora rebajar el tono de sus enmiendas a cambio de obtener la retirada del canon como forma de salvar sus planteamientos, como si la política se hubiese convertido en una triste cuestión de honor o se viese reducida a un tema de imagen. Es decepcionante: yo salvo mi honor porque apruebo la ley en la que me empeñé, tú te presentas como el que logró la eliminación del canon. Triste, porque entre honores de unos e imagen de otros nos estamos jugando cuestiones mucho más importantes que el honor o la imagen: nos jugamos cosas como nuestros derechos fundamentales o el futuro económico de nuestro país.

La cosa llama muchísimo más la atención tras ver el resultado de la reunión organizada por Alex de la Iglesia, presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, con un grupo de ciudadanos: un comienzo verdaderamente ilusionante de diálogo. En tres horas de reunión se avanzó muchísimo más que en un año de intentos de imposición de leyes liberticidas.

No, la “ley Sinde” no es, no debería ser en ningún caso una cuestión de honor ni del “salvar la cara” de nadie. La “ley Sinde” debería servir para que el gobierno, para que los políticos en general, se planteasen que seguir por la vía que emprendieron hace ahora algo más de un año es una manera de gastar esfuerzos inútilmente, de aprobar leyes que no van a servir para nada, de enfrentarse directamente con la ciudadanía, de faltar a su deber de representación de los ciudadanos, y de perder votos. Nada bueno puede salir de la “ley Sinde” que no sea la dimisión de su proponente, de quien le da nombre y de quien, en realidad, jamás debió llegar al cargo que ocupa. A partir de ahí, iniciar conversaciones de cara a remodelar el concepto y la ley de propiedad intelectual, y trabajar de manera constructiva con los ciudadanos, no en contra de su voluntad, intereses y necesidades.

La reunión en la Academia debería ser un buen comienzo, no un esfuerzo aislado y abortado por los políticos de turno en busca de la preservación de “su honor”. Paremos este absurdo proceso, presionemos el botón de “Reset”, e iniciemos de nuevo la discusión con las premisas adecuadas y escuchando a todas las partes. Ese, y no otro, debería ser el papel de un gobierno que pretendiese servir a sus ciudadanos. Hay mucho que ganar en un planteamiento maduro y reposado de esta discusión. No debería ser mucho pedir a un gobierno que dejase de comportarse como un niño obstinado y malcriado, y empezase de verdad a interpretar su labor como debería ser en una democracia que se precie. Menos “honor”, menos “salvar la cara”, y más avanzar de verdad en la resolución del problema, por favor.

¿Puedo salir del gran laberinto de Internet?

Analizamos con expertos cómo borrar datos personales, web o retirar perfiles, fotos y videos de redes sociales... ¿es posible desaparecer de la mayor red mundial de datos?

Logotipo del navegador Mozilla Firefox, principal competencia de Explorer.  FOTO: G.
Logotipo del navegador Mozilla Firefox, principal competencia de Explorer.
FOTO: G.
En este mismo instante, no parpadee, en tan solo un segundo, lo sepa o no... están volando 247 millones de emails por el cielo digital del mayor laberinto conocido por la Humanidad, Internet. Así lo calculaban distintas fuentes como la revista Royal Pingdom a finales de 2009. 

Suena exagerado pero las cifras no suelen recitar poesía. Basta poner "Santiago de Compostela" en la ventana del buscador Google para descubrir en 0,071 segundos que enseña 14,7 millones de referencias, y quizá su nombre figure en alguna, o una foto suya (lo sepa o no). 

No es preciso navegar, mandar un correo electrónico o usar Facebook para estar entre ese mar de información esparcido por millones de páginas, es suficiente con tener dni, cuenta de correo o pagar con tarjeta, el peligro brota cuando en la red hay datos personales sin previo permiso o cuando alguien desea cancelar su perfil o una página web y... no sabe o no puede hacerlo. 

Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas (AI), alude primero a las redes sociales, el gran bum actual, tanto que Time ha elegido Hombre del Año al creador de Facebook, cuya biografía llevada al cine se perfila como gran favorita para los Oscar 2011. 

"Facebook, al igual que la mayoría de Redes Sociales, tiene su propia política de